Prevención del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal (CCR) representa la segunda neoplasia en incidencia en los países desarrollados, tras el cáncer de pulmón en los varones y el de mama en las mujeres. Cuando se consideran ambos sexos conjuntamente, ocupa el primer lugar en incidencia.

En España, cada semana se diagnostican más de 500 nuevos pacientes con esta enfermedad, y al año unos 31.000 nuevos enfermos, período durante el que mueren 14.000 pacientes.

Los síntomas que pueden presentar son: el dolor abdominal, un cambio del ritmo habitual de ir al baño, ver sangre con las deposiciones, palpar una masa en el abdomen, tener el abdomen distendido, un cuadro de obstrucción intestinal, anemia y pérdida de peso. Pero cuando estos síntomas están presentes, en la mayoría de las ocasiones el cáncer está extendido y la curación es solo del 10%. De ahí la importancia de las pruebas de detección. Éstas se realizan como parte del proceso para determinar la presencia de cáncer o precáncer (pólipos adenomatosos) en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

Cómo detectar el cáncer colorrectal

Las pruebas de detección del cáncer colorrectal que se hacen regularmente son una de las armas más poderosas para prevenirlo. Si se detecta precozmente, se puede curar en más del 90% de pacientes.

Se recomienda que las pruebas de detección se inicien a los 50 años para las personas que no están en mayor riesgo de cáncer colorrectal, que son la mayoría de la población, pues el 80% se produce en gente que no tienen ningún antecedente en la familia. Las personas con un mayor riesgo, como aquellas con fuertes antecedentes familiares (solamente una quinta parte de los casos), podrían beneficiarse de iniciar las pruebas de detección a una edad más temprana. En estos casos, en los que exista un antecedente familiar significativo de cáncer colorrectal o pólipos, es necesario consultar con un especialista sobre el posible riesgo.

Pruebas de detección

Hay diferentes opciones de pruebas de detección. De todas ellas, una de las mas aconsejadas por su eficacia es la colonoscopia, puesto que no solo permite detectar las lesiones precancerosas, los pólipos adenomatosos, de lento crecimiento y fácilmente identificables, sino que, además, durante la misma exploración se puede actuar, extirpándolos mediante polipectomía antes de que se conviertan en un cáncer.

El período desde la primera aparición de un pólipo hasta el desarrollo de cáncer oscila, probablemente, entre 5 y 15 años. La colonoscopia también permite encontrar el cáncer colorrectal en etapas iniciales, cuando es altamente curable.

La colonoscopia realizada con sedación, hace que el procedimiento sea confortable y totalmente indoloro. El tiempo de realización medio es de 15 a 20 minutos. Los intervalos en los que se debe repetir varían en función del número, el tamaño y el análisis histológico de los pólipos encontrados. Cuando no se encuentran pólipos los plazos se amplían y, según el grado de limpieza del colon, o los antecedentes familiares que se tengan, no es necesario repetirla hasta que no pasen al menos 5 años.

Por todo ello, todas las personas a partir de los 50 años deberían realizarse una colonoscopia. Es la forma más eficaz de prevención.

Consejos para reducir el riesgo de cáncer colorrectal

Para reducir el riesgo de tener un cáncer colorrectal, las recomendaciones actuales en cuanto a los hábitos de vida, consisten en:

  • Evitar la obesidad y las dietas ricas en grasas
  • Aumentar la actividad física
  • Limitar el consumo de carnes rojas y procesadas (fiambres, salchichas)
  • Comer más frutas y verduras
  • Mantener buenos niveles de vitaminas C, E y D
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol

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